Santo Tomas, Apóstol 21 de Diciembre

Mete tu mano, y reconoce los agujeros de los clavos:
y no seas incrédulo, sino fiel
Juan 20:27

Celebre es la terquedad de Tomas, cuando sus condiscípulos le anunciaron que habían visto a Jesús resucitado. Exigió para creer meter sus dedos en los agujeros de los clavos, y su mano en la herida del costado. Jesús benignamente accedió a la exigencia del incrédulo, que reparo su pertinacia con aquella sublime confesión: “¡Señor mio y Dios mio!” Predico el Evangelio en Persia y en la India, donde fue martirizado, y como Apóstol es una de las piedras fundamentales de la Iglesia.
Rogamos, Señor, nos concedas gloriarnos en la solemnidad de tu Apóstol Santo Tomas: para que siempre seamos socorridos con su protección, e imitemos su fe con la devoción conveniente. Por Nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

Santo Tomas, Apóstol 21 de Diciembre

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